De pronto, su cerebro imagina: ¿Se acordará de mi al recibir la noticia del evento? ¿Se animará a avisarme, por cualquier medio para que esté enterada? ¿Sentirá la ilusión de verme ahí? ¿Tendrá la intención de invitarme y no lo hará por
Luego se la "baja": "No se acordará de mi, irá solo", "No irá, no le causa tanto interés, tiene mejores cosas que hacer", "No lo verá como oportunidad, hará caso omiso", "Sabe que de repente voy, pero no le causa interés asistir para verme". Ahora, cosas más catastróficas: "¿Y si le dice a otra persona para ir?", "¿Y si se emociona porque lo ve como una oportunidad para ir con otra persona?".
"Mejor no le envío nada" se dice a sí misma. "¿Para qué probarlo?" "Mejor dejo que las cosas pasen" "¿tendré miedo del resultado?" "Me siento como una cobarde" "¿Estoy preparada para afrontar cualquier resultado?" "¡Es sólo un maldito evento!, me hago bolas por las we... ni le importará." "Creo que tanto fantasear te vuelve estúpida", "¡Por la rpm! ¡Qué dependiente, es patético!". Lo hará, ¿El resultado?, en 2 semanas les cuento. Sintiéndome infantil, pero qué va, distrae.
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